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Fàbregas ha vuelto

Fàbregas ha vuelto
Fàbregas ha vuelto
Pep Guardiola le dejó escrito a Cesc que "Un día, serás el 4 del Barça", pero Arsène Wenger apareció en medio del sueño para cambiar su destino y...

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Pep Guardiola le dejó escrito a Cesc que "Un día, serás el 4 del Barça", pero Arsène Wenger apareció en medio del sueño para cambiar su destino y convertirlo en Fabregas

Cuando fue el momento de debutar con el Arsenal, el futbolista de Arenys de Mar pidió a la Premier League utilizar su nombre, "Cesc", en la camiseta. Una demanda que fue rechazada, no se sabe muy bien por qué. En Inglaterra predomina el apellido, pero en otros casos, como con jugadores brasileños (Oscar, Willian, Rafael) o peticiones que sí fueron aceptadas por el organismo (Bryan Ruíz llevaba "Bryan" en la camiseta del Fulham o Jordi Cruyff utilizó "Jordi" en el Manchester United), se han hecho excepciones. 

El nombre futbolístico había cambiado, pero la posición era la que tenía que ser. "Fabregas", sin acento, heredó el "4" de Patrick Vieira para jugar de cuatro en el Arsenal. Si hubiera nacido en Islington o Haringey, al norte de Londres, seguramente no habría interiorizado el significado que tiene este dorsal con una posición específica dentro del terreno de juego, el dorsal hubiera dado igual y el club del sueño hubiera cambiado, pero Cesc habría acabado allí, unos pasos por delante de Gilberto Silva. 

Futbolísticamente Cesc Fàbregas nunca lo ha tenido todo. En la aventura inglesa tenía el protagonismo que quería, la posición que quería y el dorsal que quería, pero no el club que deseaba. En Barcelona, que creía su casa, jugaba en el club que quería y tenía el dorsal que le gustaba, pero ni protagonismo ni posición eran las adecuadas. A Cesc se le notaba incómodo, sirvan de anécdota los problemas verbales de según quien para pronunciar su nombre. El público del Camp Nou se había hecho una idea idílica de Cesc y se encontraron con un buen pero quizás no suficiente Fàbregas. Era el capitán del Arsenal, el que se había enamorado de una ciudad y de una liga diferente y que inesperadamente no lo pasaba bien allí donde todo el mundo creía que estaba destinado a hacerlo. Volver a casa era un sueño antiguo que con el paso de los años quizás había perdido razones de ser. 

La Premier League no tiene nada que ver con el fútbol del Camp Nou. El fútbol que se practica es radicalmente diferente y no se si compatible para rivalizar con el azulgrana. También la forma de vivirlo. El análisis sobre el juego no es tan profundo, la gente se reúne en los pubs para ver los partidos charlando y sólo mira la televisión cuando hay peligro, es una liga enamorada de los números, de los goals, assists, pasas, tackles y corners, donde el componente físico todavía es primordial y donde se reirían -de hecho ya lo hacen- si les contáramos que Cesc no lo hizo demasiado bien al Barça en tres temporadas donde marcó 42 goles y dio 57 asistencias en 151 partidos. 

Londres lo llamaba. El 150 aniversario de la Football Association coincidió el año pasado con la misma celebración del metro de la capital británica. Ambas asociaciones idearon un mapa del metro de Londres donde los nombres de las estaciones se convertían en nombres de futbolistas. Waterloo se convertía en Stanley Matthews, Bond Street en Wayne Rooney y Oxford Circus Michael Owen. A media hora a pie del Emirates Stadium, la parada de Crouch Hill llevaba el nombre de Cesc Fàbregas. Él siempre se ha confesado un "Londoner". Cuando aún no había concretado su salida del Barça dijo que para él era la mejor ciudad del mundo. Es donde ha vivido la mayor parte de su vida adulta, donde ha jugado su mejor fútbol, donde ha sido más querido y donde ha conocido a su señora (en el restaurante japonés Nozomi). 

Hace muchos, muchos años en términos futbolísticos, en 2005 Cesc explicaba en una entrevista en la revista Four Four Two que "Miras a Rijkaard y Cruyff ya cómo han jugado sus equipos. Si has jugado en el Barça desarrollas un gusto por el buen fútbol. Si algún día fuera entrenador me gustaría que mis jugadores jugaran al fútbol. Claro que si juegas contra Barça o Arsenal debes cuidar defensivamente, pero hay una gran diferencia entre esto y renunciar a jugar al fútbol. Nunca me gustaría hacer esto ". 

El Chelsea de José Mourinho es este año un poco más alegre, más ofensivo que el anterior. Buena culpa tiene Fàbregas (8 asistencias de gol en 7 jornadas), que esta vez sí que se ha llevado el acento de Barcelona hacia Londres. Todo parece en su sitio otra vez, pero es posible que en uno de esos grandes escenarios o en una vuelta en el Camp Nou el Chelsea haga lo que Cesc rechazaba cuando era adolescente. Autobús y ya vendréis. Los sueños efectivamente cambian y Cesc Fàbregas nunca lo ha tenido todo. Ciudad, club, posición y rol. La decisión de fichar por el Chelsea no las cumple todas cuatro. Simplemente las ordena: Rol, posición, ciudad y club.