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El club que no sabía hacer homenajes

Había una vez...

El club que no sabía hacer homenajes
El club que no sabía hacer homenajes

Había una vez...

| #103635806 Getty Images

Había una vez un club que no sabía hacer homenajes. Un club donde la puerta trasera era enorme y donde la puerta de enfrente nadie sabía dónde estaba. Un club donde los reconocimientos eran escasos y, a menudo, tarde y lejos del alcance que se merecían.

Había una vez un club que no homenajeó el personaje que más había cambiado la historia hasta 3 años después de su adiós. Un adiós marcado por los reproches y las malas formas. Años más tarde, el personaje volvió la insignia de presidente de honor un extraño viernes de julio ante la secretaría de las oficinas del club.

Había una vez un club que tardó 2 años para hacer un homenaje descafeinado al futbolista que cambió los pañuelos blancos por los aplausos del Bernabéu. Un brasileño que cambió los rostros de los socios del Camp Nou e instaló una sonrisa permanente para iniciar una nueva era. Un homenaje improvisado en medio de un Gamper y donde el principal regalo fue el trofeo del torneo.

Había una vez un club donde el mejor portero de su historia se despidió con una fría y sencilla carta. Un portero clave en las 3 últimas Champions del Barça que tenía pensado retirarse en el club de su vida pero decidió irse molesto y enfadado con ciertos sectores.

Había una vez un club donde el gran capitán de los mejores años de la historia del club anunció su retirada y cambió el césped por los despachos. En medio no hubo ningún partido, ningún acto, ninguna placa. Y se desconoce si habrá.

Actualmente, este club cuenta con el mejor jugador de la historia del fútbol. Algunos sectores anuncian que la puerta trasera empieza a chirriar y muchos ya tiemblan cuando este futbolista dice que si el club lo quiere vender, se lo tendrá que pensar. Antes de preparar la puerta, por favor, hagan que el mejor de la historia se sienta como tal. Que este sea el mejor homenaje.